|
Ir a la Portada
Nicolás Sepúlveda /
Las Primeras Líneas
LUGAR 2009-01-29 22:55:35
Pensé que la última frase sería… “ yo soy ab-zurda”.
Escribo una novela “La Frontera” y como no es lo único que escribo y además no sé escribir, sólo tengo la idea filosofo-matemática sobre la Topología y la teoría del caos de Prigogine, la complejidad de E. Morin y la fenomenología de Husserl o el cognitivismo fenomenológico de Marleu Ponty. Todo esto promovido por mi ansiosa y ascética necesidad de conocer a Francisco Varela y sus maquinas autopoieticas. Las historias no existen en lo leído, lo leído no es lo escrito, lo escrito no es independiente de lo leído, el personaje no es independiente del escritor, como los dibujos de M.C. Escher. Escribí un cuento sobre un muerto que está vivo, pero como no sé escribir, nadie lo vió. En fin que puedo comentar sobre la estructura de este cuento, yo soy ingeniero y hay edificios perfectamente calculados y que no se caerán con ningún terremoto, pero arquitectónicamente feos. No es el caso, pero un mamotreto de formulas bien calculadas no hacen la mejor idea en una construcción. Felicitaciones porque el nombre me identifica. Alguien me dijo “nunca serás un buen escritor” y tenía mucha razón, si no me entienden no puedes escribir, pero la porfía es más fuerte que el instinto.
Saludos desde La Patagonia.
Lugar Comenunca 2009-01-30 10:21:50
Lei el cuento aquel y paso que el autor de la portada se llama Nicolas Sepulveda mientras que el de la contratapa se denomina Nicolas Palacios, sera que el autor es bipolar? Librosdementira 2009-01-30 11:00:48
Los bipolares somos nosotros. gracias por la alerta. Ya fue corregido el error! Camilo Marks 2009-01-30 18:00:33
A petición de Luis Cruz, uno de los factotums de esta empresa cibernética, hago el comentario siguiente.
Sí, Nicolás Palacios es el autor de la que sea, quizál, la obra más racista escrita en Chile, pero que influyó, durante el siglo pasado, en varias generaciones de "pensadores", "filósofos", "historiadores" y toda clase de gente que ha influído en el modo de pensar de este país.
El joven autor de "Las primeras líneas", a juzgar por el contenido de su texto, por la excelentemente urdida trama, por el estilo sincopado y por las ideas que expresa, no pertenece, por fortuna, a esa categoría de dinosaurio.
Fue un placer y un motivo de orgullo estar a cargo de la edición: el cuento es, con certeza plena, el mejor que se presentó al concurso. Sin embargo, como es ineludible, contenía errores, erratas, deslices que todos cometen y todos cometemos, me refiero a quienes ejercemos el oficio de escribir (son famosas, por ejemplo, las faltas de ortograffía de César Vallejo, Roberto Arlt e incluso el mismísimo García Márquez, como lo confiesa en la edición del cuadragésimo aniversario de "Cien Años de Soledad", patrocinada por la Real Academia Española de la Lnegua).
Mis mejores deseos a Nicolás para que siga escribiendo y mejorando cada vez más. epicordia 2009-01-30 22:18:22
Me enorgullece mucho saber que mi país de poetas está produciendo escritores a la altura de mi cielo nortino, me sorprende descubrir este sitio y me emociona también saber que en medio de tanta ansiedad y consumo....habemus delicadeza tambien entre nosotros. Nicolás Sepúlveda Guzmán 2009-01-31 16:46:44
Es gracioso abrir un día esta página a la que uno solía recurrir para encontrarse con nombres que conoce desde hace ya un buen tiempo, como Fuguet, Marín o Zambra, para ver que el propio está en el mismo estante. Gratificante, por supuesto. Todavía más cuando se ha aprendido a escribir sin demasiadas esperanzas y con menos expectativas. Librosdementira me respondió así a la pregunta que asalta de vez en cuando y que nunca deja de incomodar: para qué escribir.
Y ahora, el paso lógico. A riesgo de parecer vanidoso, me permito agregar la página que falta: la de los agradecimientos (no voy a dejar pasar la oportunidad; sabemos que se ésta es la primera vez, pero también sabemos que podría ser la última, así que a aprovecharla...). A los libreros de mentira y a todos los que los ayudan en esta quijotada (particularmente a Virginia Herrera, por las ilustraciones y el bello detalle de la mano atada), muchas gracias. Tuve la oportunidad de conocer a Luis y Gabriel en la ceremonia y les deseo el mayor de los éxitos en éste y en el resto de los proyectos que se les ocurran (y que no se les olvide que si necesitan manos y cabezas, me ofrezco humildemente). También a quienes leyeron el cuento y lo prefirieron, y en especial a don Camilo Marks por el trabajo de edición y las palabras generosas que escribió un poco más arriba. A Matamala, porque me dijo y me dice que sí puedo escribir. A Uriz, porque para escuchar mis ideas se las digo a ella, y ella siempre me convence de que me oye. A los amigos que conocieron la historia que después escribí, así como todas las que juro que algún día escribiré, y que aún no tienen corazón para confesarme cuánto los aburro. Y a quienes lean el cuento, les guste o no, porque significa que compartimos el gusto por perder el tiempo en historias ajenas que escriben mentirosos que probablemente nunca vamos a conocer.
Y ahora voy a tomar once. Tengo que apretar enter antes de que me arrepienta. Saludos. Camilo Marks 2009-02-01 22:40:24
Te recomiendo que no te encandiles tanto por encontrarte al lado de Fuguet, Zambra o Gumucio; a lo mejor, en unos años más, van a ser recordados como escritores costumbristas, tales como Mariano Latorre o Daniel Belmar, muy respetables, pero hoy ilegibles. En cambio, hay otros que sí merecen un poco más de dedicación. Tú eres, sin embargo, el juez que decide en quienes enfocar tu atención y como éste es un panorama transversal de la narrativa chilena del presente, que abarca a tres generaciones, del cual soy responsable en gran medida, prima más ese criterio de conocimiento general que el de valor artístico. Por eso, la gran mayoría son jóvenes y solo unos pocos -Eltit, Marín, Marks- somos jóvenes adultos.
Tu cuento es muy bueno y original, sobre todo, como ya se los dije a los computines, porque la idea de él es notable, casi brillante. Y eso demuestra, una vez más, que si bien no debe distinguirse entre fondo y forma cuando se habla de literatura, porque no basta con escribir bien si la acción es estúpida o, por el contrario, se puede escribir de modo maravilloso solo idioteces, si se tienen buenos conceptos, buenos planes, si se posee el extraño -muy extraño, en verdad, casi inexistente en Chile- don de la originalidad, entonces se pueden desarrollar muy buenas historias.
A propósito, ¿Leíste "El jardín secreto", de F. H. Burnett (Frances Eliza Hodgson) o fue algo que se te pasó por la cabeza mientras el protagonista intenta que su padre lo deje salir a jugar? ¿O quizá viste la hermosa película basada en la novela que se hizo en los años 90? Te lo pregunto porque es un libro clásico para niños en los países de habla inglesa, absolutamente fuera de lo que se lee en las naciones de habla española, a diferencia de Verne, Salgari o Sabatini. Tengo la sospecha de que no, porque mencionas el título pero no la autora. Y no es nada grave, porque aquí nadie conoce a, por ejemplo., M. R. James, el mejor autor de cuentos de fantasmas que ha habido y un autor muy divulgado en esa cultura o Anthony Trollope, un novelista victoriano obligatorio de leer para ellos, pero que a nosotros no nos dice nada.
Como sea, te repito, reitero, reincido y recaigo en mis calurosas felicitaciones. lugar comun 2009-02-04 16:20:10
felicitaciones, te deseo lo mejor, vas muy bien y estoy seguro de que serás lo que siempre soñaste. Nicolás Sepúlveda Guzmán 2009-02-05 13:36:57
Recordaba el nombre de Frances Hodgson Burnett en forma de arco, sobre el título con letras un tanto infantiles, estampado sobre un dibujo que del que hoy quedan en mi cabezas manchones verdes, rosas y rojos. Un jardín, probablemente, enla portada de la edición de Andrés Bello que encontré en la biblioteca de mi colegio. Allí también hallé Princesita, y así se completó lo que conocí de la autora. Pasó a formar parte de mis lecturas de infancia, junto a mis entreñables Crónicas de Narnia, ante las que caí sin mucha resistencia; y justamente también con Verne y Salgari (mi padre y su búsqueda por mejores precios en librerías de viejo), Marcela Paz (infaltables ediciones ajadas de Papelucho, herencia familiar), algo de Mark Twain, Dickens, Wilde, entre otros. De vez en cuando, muy de vez en cuando, vuelvo a alguna de esas lecturas infantiles, al menos de mi infancia, para vovlver a disfrutarlos con 18 ó 15 años más de bagaje en la cabeza y me encuentro con que resultan mucho más satisfactorias. Una especie de paréntesis entre las lecturas de Coetzee o Pamuk, por nombrar a autores "nuevos" que leemos hoy, o de Greene, Cortázar y Borges (obviamente), o Hemingway, por nombrar a algunos de los otros. Y a propósito, otra pregunta, don Camilo: ¿qué leo ahora? Borges decía que no había que leer a autores que no estuvieran muertos al menos cincuenta años, y el problema es que hay tanto que leer que uno no sabe si leer a clásicos es perder tiempo de leer a autores nuevos que valgan la pena o viceversa. Un amigo se apega a la primera teoría; otro afirma que lee autores nacionales de su propia generación. Entonces, qué leer no falta, pero un poco de orientación no vendría mal (por cierto, en este momento me encuentro leyendo a Pamuk y Kawabata).
Y es justamente ese espíritu de conocimiento general, de no perderse nada, lo que me guía hoy, una falta de selectividad que espero ir reemplazando con los años por un ojo más agudo. Muchas gracias por el consejo y el comentario. Ninguno sobra en esta página.
Y aún no he tenido la posibilidad de ver ninguna de las versiones de El jardín secreto. Camilo Marks 2009-02-07 01:36:39
La película a que me refiero es de Agnezska Holland y debe ser de comienzos o mediados de los 90. Es simplemente maravillosa, creo que una de las grandes cintas que se han realizado sobre un clásico. La puedes encontrar en dvd o por internet (tú, porque yo apenas conozco el significado de esa confabulación mundial de lo tonto, lo fácil y lo demás).
En cuanto a las recomendaciones de Borges, puedes hacer cierta cosa con ellas. Recuerda que sus lecturas favoritas eran Johnson, Boswell, Swedenborg, deQuincey, Fielding, Dryden, y una eterna lista de autores que a nosotros, con justa razón, no nos dicen nada, significan punto menos que cero, porque son de otra tradición. Personalmente, desconfío de los autores muy reputados del momento, como Coetzee -buen ensayista, mediocre novelista-, Pamuk o Naipaul, por citarte tres ejemplos. No tengo la más mínima, remotísima certeza de que se vayan a leer en unos años más (¿quién lee ahora a Laxness, Pontoppidan, Eucken, incluso Hauptmann, este sí un notable autor, todos calificados como genios hace un par de generaciones?). Y no apuesto un cinco por los escritores y escritoras "serios" de EEUU, Inglaterra, Australia o los países de habla inglesa o francesa, como McEwan, Auster, Jeanette Winterston, Amis, G. Swift, DeLillo, Pynchon, Gass, Houllebecq, Nothomb, Darrieusecq, en fin, todo lo que sale, muchas veces, en Anagrama (¡por favor no hablemos de su colección Narrativas Hispánicas, que incluye al fenómeno más grande desde que se inventó la escritura, o sea, Bolaño!). La literatura japonesa parece fascinante, pero habría que dejarla para bastante tiempo despùés de haber leído a nuestros clásicos españoles, chilenos y latinoamericanos, así como a ingleses, rusos, escandinavos, franceses, italianos, etc.
Lee por gusto, por placer, por entretención, porque lo pasas bien haciéndolo. Lo mejor es siempre la novela del siglo XIX o comienzos del XX: Stendhal, Balzac, Flaubert, Maupassant, Dostoioevski, Tolstoi, Andreyev, Dickens, el Henry James de las novelas cortas o los cuentos, Jane Austen, Conrad y otro largo etcétera. El otro día, una amiga, escritora famosa, me confesó, bajo juramento de secreto, que no había leído a Proust. Le dije lo mismo que te voy a decir a ti: te puedes pasar el resto de tu vida sin hacerlo, porque no vas a sufrir ninguna revelación con él. Lo mismo vale para los graaaaaaaaaaaandes escritores y escritoras del siglo XX: Joyce, Beckett, Virginia Woolf, Broch, Musil, Spitteler, Céline, Ransmayr, Genet, Lezama Lima y suma y sigue. Puedes leerlos después de una operación o accidente complicado, si haces frente a un largo período de convalescencia. En cambio Greene, Marguerite Yourcenar, Barbusse, Gide, Sartre, Camus, Somerset Maughanm, Beauvoir, Maurois, Mauriac, y otra eterna enumeración, son amenísimos, tienen garra, son excelentes desde el punto de vista literario -y desde otros ángulos también- sin obligarte a hacer ejercicios metafísicos, ontológicos, epistemológicos y, sobre todo, lingüísticos cada vez que tomas un ejemplar de ellos.
Por supuesto, si lees mi crítica dominical en El Mercuriio -llevo 21 años comentando libros- tendrás muchas, pero muchísimas recomendaciones: son muchos más los libros que trato bien a aquellos que dejo mal parados.
Soy un vicioso de la novela policial y si empiezo con ese tema, no paro. Y también fui muy aficionado a la ciencia ficción, pero hasta los años 60, en especial las colecciones Nébula y Minotauro, de Buenos Aires (en la segunda apareció, por primera vez, "Historias de cronopios y de famas", de Cortázas): Robert Heinlein, Olaf Stapleton, Arthur C. Clarke, Isaac Asimov, Ray Bradbury. De ninguna manera se te ocurran los cjhilenos o latinoamericanos que ahora practican el género y apenas logran balbucear un párrafo. No tengas prejuicios contra los bestsellers (sí contra las listas imbéciles que se publican en Chile): Don Quijote lo fue y Crimen y Castigo es, posiblemente, el éxito editorial más grande del siglo XIX. Los escritores de bestsellers de los 20 hasta los 50 eran excelentes, algunos de calidad literaria superior: Vicki Baum, A. J. Cronin, Frank Yerby, Frank C. Slaughter, Maxence van der Mersh -un escritor católico tremebundo y vibrante-, Petre Bellu, C. Virgil Gheorghiu, Ayn Rand, así como muchos otros no mencionados, se encuentran en librerías de viejo a dos pesos y leerlos produce más placer que abordar a Bolaño, Piglia, Belén Gopegui o cualquier chileno o chilena del momento ¡Ojo: en Chile, en los pasados tres años, se han escrito 10 o 12 novelas de mucha calidad aquí, en Sidney, en Moscú o en París: "El exceso", de Patricio Jara, "Sangre como la mía" y "El amante sin rostro", de Jorge Marchant Lazcano", "La traición de Borges,", de Marcelo Simonett, "El abrazo del oso", de Juan Forch, "Las manos al fuego", de José Gai, "Dile que no estoy", de Alejandra Costamagna, "Karma", de Carlos Tromben, "La sinfonía fantástica", de Camilo Marks, etc. Son todos muy amenos, bien escritos, entretenidos, literarios, pero, naturalmente, no se los conoce ni se los lee porque....son muy buenos, predomina, de modo absoluto, el lector idiota (el término no es mío, sino de la periodista de "Vuelan las plumas" Vivian Lavín) y la gente está hipnotizada, embobada, atontada, teledirigida a pescar a Rivera Leteleir, Ampuero, las fantasías sexuales de los chilenos, el secreto, aromaterapia, feng shui, cómo hacerse de amigos, etc. .
Y ya que me llamas Don Camilo, también podrías leer la conmovedora, divertida, notable "El pequeño mundo de Don Camilo", de Giovanni Guareschi; se hizo una gran película a fines de los 50 o comienzos de los 60.
Como se trata de hacer comentarios a los cuentos publicados, si deseas continuar con el intercambio personal, solicita mi correo electrónico a alguno de los administradores de este proyecto y no tengo ningún problema en ayudarte, si es que puedo, en tus inquietudes literarias,.
Buena suerte y persevera. pía rodriguez 2009-06-25 17:45:02
Nico
Felicitaciones por tu cuento, la forma de delatar la conexión entre las dos historias después de una introducción de estas, me hace no poder soltar el hilo del relato, quedar ansiosa por saber la historia real que hizo que tu escribieras un preámbulo de ambos personajes. Me intrigó bastante...
Me recorde ademas cuando leí "el jardin secreto", muy pequeña, por primera vez se me vino una historia encima, la vida de otra niña que yo miraba cada vez que leía el libro.
Te felicito nuevamente y me das impulso para seguir escribiendo que tengo los lapices muy olvidados.
pía.
p.s.: mientras leía una parte de tu cuento, me imagine a un niño de 7 años leyendo a Poe con los pelos de punta y sin poder dormir por las noches... jajajaj....
Deje un Comentario
|
Aún no existe descripción de este libro. Url
Lleva este libro a tu blog
Otros Libros Disponibles
|